BTS llenó el Zócalo con más de 50 mil fans en visita a Palacio Nacional
Más de 50 mil Armys se concentraron en el Zócalo capitalino después de que BTS visitara Palacio Nacional, evento anunciado por la presidenta Sheinbaum. Todo transcurrió sin problemas gracias a un operativo de seguridad coordinado entre autoridades de la ciudad y el gobierno federal.
No es cualquier cosa que un grupo surcoreano del tamaño de BTS pise Palacio Nacional, wey. El martes pasado la jefa de Gobierno Clara Brugada confirmó que más de 50 mil personas se juntaron en el Zócalo para ver a los integrantes del grupo. La Presidenta Claudia Sheinbaum había anunciado todo esto durante su mañanera, así que básicamente fue un evento oficial que agarró a la ciudad en modo "esto está cañón".
Brugada se emocionó con el evento y escribió en X que "la presidenta hizo posible un momento inolvidable para más de 50 mil Armys". También soltó una frase medio poética sobre abrir las puertas de Palacio Nacional para dejar espacio a la emoción y los sueños, lo que sea que eso signifique en lenguaje político. Lo interesante es que esto refleja cómo la cultura pop coreana ya es parte de lo que México considera importante a nivel de gobierno — hace años esto hubiera sido impensable.
Lo chido es que todo salió sin pedos. La Secretaría de Gobierno confirmó que la concentración llegó a las 50 mil personas y que no hubo incidentes. Pusieron un operativo interinstitucional bastante serio: personal de SECGOB haciendo rondas, Bomberos presentes, y el ERUM (el escuadrón de rescate médico) en alerta. Coordinaron con varias áreas del gobierno capitalino y federal, aunque no dijeron exactamente cuánta gente mandaron ni cómo dividieron responsabilidades. Probablemente fue un desmadre de logística tras bambalinas que nadie va a contar.
La realidad es que 50 mil personas en el Zócalo es cantidad seria — estamos hablando de gente que viajó de otros estados, que se desveló, que se gastó dinero en transporte. El que BTS pueda convocar a esa cantidad en México habla de algo que los políticos acaban de descubrir: la industria de la música coreana mueve a millones de jóvenes mexicanos, genera dinero y crea identidad. ¿Será que el gobierno finalmente entendió que la cultura pop no es cosa de niños mimados, sino un fenómeno que define a una generación entera?
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