EU abre fuego en el Estrecho de Ormuz y Irán advierte que responderá
Estados Unidos intentó reabrir el Estrecho de Ormuz para el comercio marítimo, lo que Irán considera una violación del alto el fuego. Los enfrentamientos ya dejaron civiles muertos y tensionan las negociaciones de paz.
La tensión en el Golfo Pérsico explotó cuando Washington lanzó su "Proyecto Libertad" para desbloquear el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más críticas del planeta. Irán, que había cerrado esta vía desde que comenzaron los enfrentamientos, la ve como un acto de sabotaje a sus negociaciones de paz. El resultado: misiles, drones, barcos hundidos y una frágil tregua que amenaza con romperse en cualquier momento. Esto no es un juego menor, wey. El Estrecho de Ormuz es por donde pasa aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas. Cuando Irán lo cierra, los precios del combustible se disparan globalmente y la economía mundial sufre. México, como consumidor de energía, también siente el golpe. Estados Unidos sabía esto y decidió actuar con fuerza, enviando buques mercantes a cruzar la zona de peligro el lunes. Según reportes militares estadounidenses, atacaron a las fuerzas iraníes y hundieron seis pequeñas embarcaciones. Pero Irán cuenta una historia diferente: dice que Washington hundió dos cargueros civiles, matando a cinco civiles inocentes.
Emiratos Árabes Unidos se llevó la peor parte del contraataque iraní. La defensa aérea emiratí interceptó 15 misiles y cuatro drones, pero un dron logró provocar un incendio en una instalación petrolera clave e hirió a tres ciudadanos indios. Dos buques de carga quedaron en llamas frente a las costas de Dubai. Mientras tanto, Mohammad Bagher Qalibaf, el poderoso jefe negociador iraní, salió a disparar en redes sociales, acusando a Estados Unidos de socavar la seguridad regional. Lo más peligroso es su advertencia: Teherán dice que "ni siquiera ha comenzado" su respuesta. Eso suena a que viene más fuego.
Las negociaciones están prácticamente estancadas. Irán propone que Estados Unidos levante todas las sanciones, retire sus fuerzas de la región y detenga las operaciones en Líbano, todo en 30 días. Trump, por su parte, ya expresó dudas de que esto llegue a un acuerdo. Estados Unidos también tiene puesto un bloqueo naval a los puertos iraníes desde abril, cortando los ingresos petroleros que Teherán necesita desesperadamente para mantener su economía a flote. La jugada es clara: presionar económicamente a Irán para forzar concesiones sobre su programa nuclear.
Pero aquí está el problema: cada intento de presionar a Irán resulta en represalias, y cada represalia acerca más a ambos bandos a un conflicto a escala completa. Estados Unidos quiere romper el estrangulamiento y recuperar sus rutas comerciales. Irán quiere usar el Estrecho como su baza principal en las negociaciones. Mientras tanto, marineros de decenas de países están varados en cientos de barcos atrapados en el Golfo. ¿Cuánto tiempo aguantará esta tregua frágil antes de que alguno de los dos bandos pierda la paciencia y esto explote en una guerra regional que afecte los precios del petróleo a nivel mundial?
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