Primer fin de semana de la gobernadora interina deja ocho muertes en Sinaloa
En su primer domingo al frente del estado, Sinaloa registró ocho homicidios y el descubrimiento de dos fosas clandestinas. Culiacán concentra la mayoría de los crímenes, con cinco de los ocho casos ocurridos en la capital.
La gobernadora interina Yeraldine Bonilla Valverde arrancó su gestión con números que duelen: ocho personas asesinadas en un solo domingo y hallazgos de dos fosas clandestinas que evidencian la gravedad del pedo que enfrenta Sinaloa. Los reportes de la Fiscalía General del Estado pintan un cuadro donde Culiacán, la capital, no para de acumular víctimas—cinco de esos ocho muertos ocurrieron en la ciudad. No es sorpresa, la capital ha sido el epicentro de la violencia que azota al estado desde hace años.
Lo peor es que esto no fue un caso aislado de un domingo malo. Si miramos hacia atrás, entre el viernes 1 de mayo y ese domingo 3, Sinaloa registró 16 asesinatos en total. Los días antes tampoco fueron tranquilos: el 30 de abril cerrró con 10 casos. Estamos hablando de una ola de violencia que no respeta fines de semana ni cambios de administración. La gobernadora interina heredó un estado donde la seguridad está de cabeza, y los números demuestran que no hay tregua.
Las dos fosas clandestinas encontradas en zonas rurales—una en Culiacán y otra en El Verde, Concordia—abren cicatrices viejas. Concordia lleva meses siendo un punto caliente donde colectivos de búsqueda encontraban más desaparecidos. En enero pasado sacaron de ahí a nueve de los diez mineros que habían sido levantados. Encontrar más fosas significa que hay familias que siguen buscando a sus desaparecidos sin respuestas claras. La impunidad en Sinaloa tiene cara de omisión y de cuerpos enterrados en el olvido.
Ahora bien, mientras Bonilla Valverde intenta armarse de un plan, el gabinete de seguridad federal ya está en camino. Omar García Harfuch y Ricardo Trevilla llegarán para tener su primera reunión con la gobernadora interina, así que el federal está metiendo presión desde el día uno. La pregunta que todos nos hacemos es: ¿qué pueden hacer desde el gobierno central cuando el estado está rebasado, o es que Sinaloa necesita una estrategia completamente diferente a las que han fallado antes?
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