Sheinbaum se va de cumbre progresista con otros presidentes latinoamericanos
La presidenta viajará a Barcelona en abril para reunirse con líderes de izquierda de Brasil, Colombia, España y Uruguay. Es parte de un nuevo grupo de gobiernos progresistas que se está formando en la región.
Claudia Sheinbaum se va de viaje presidencial otra vez, pero esta vez no es protocolo diplomático común y corriente. La presidenta anunció que irá a Barcelona en abril para juntarse con otros mandatarios que, según ella, comparten una visión progresista de gobierno.
Básicamente, se trata de una cumbre que organizó Gabriel Boric, el presidente chileno que ya no está en el poder pero que tuvo esta idea de crear un grupo de gobiernos de izquierda. Imagínate como un club exclusivo, pero de presidentes que piensan parecido sobre temas sociales y económicos.
¿Quiénes van a estar ahí? Pues la crème de la crème de la izquierda latinoamericana: Gustavo Petro de Colombia, ese que siempre está peleado con los empresarios; Lula da Silva de Brasil, el veterano que regresó al poder después de sus problemas legales; Pedro Sánchez, que es el jefe de gobierno español (no el rey, eh); y Yamandú Orsi de Uruguay, el más nuevo del grupo.
La neta, esto no es solo una junta de café. Estos encuentros pueden definir políticas que afectan a millones de personas. Cuando los líderes de esta región se ponen de acuerdo, pueden impulsar temas como migración, comercio, cambio climático y políticas sociales que llegan hasta tu ciudad.
Sheinbaum explicó que originalmente no pudo ir a la primera reunión de este grupo, pero ahora sí decidió participar. El plan es súper rápido: va un día y regresa al siguiente, todo para estar presente el 18 de abril en Barcelona.
Ojo, que México participe en estos espacios significa que nuestro país quiere tener voz en las decisiones regionales. No es que vayamos a cambiar de la noche a la mañana, pero sí indica hacia dónde quiere caminar la administración actual en términos de alianzas internacionales.
Al chile, estos encuentros también son importantes para la economía. Cuando los presidentes se llevan bien, es más fácil hacer acuerdos comerciales, intercambios estudiantiles, y hasta conseguir apoyo en temas internacionales complicados. O sea, no es solo política, es negocio también.




