Un senador sinaloense acusado de narcotráfico sacude al Senado mexicano
El Departamento de Justicia de EE.UU. pidió la extradición del gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza, entre otros, acusándolos de vínculos con el Cártel de Sinaloa. La noticia explotó en el Senado a mitad de la sesión del 29 de abril y generó caos en Morena.
Imagínate estar en una sesión ordinaria del Senado, todo normal, cuando de repente entre el mediodía y la tarde se arma un pedo total. Los senadores empezaron a correr como locos, llamadas por teléfono, caras de preocupación por todos lados. ¿La razón? El Departamento de Justicia estadounidense había hecho público que pedía la extradición de Enrique Inzunza —sí, ese senador de Morena que iba a entrar a la Comisión Permanente— acusándolo de estar vinculado con el Cártel de Sinaloa. No era solo él: también estaba el gobernador Rubén Rocha Moya y otros ocho funcionarios del estado más grande del crimen organizado en México. El caos fue total y los reporteros encontraron a Inzunza ya desaparecido del edificio, a pesar de que había pasado lista en la mañana.
Lo cañón fue que Morena no supo cómo reaccionar. Ignacio Mier, el presidente de la Junta de Coordinación Política, salió a decir que EE.UU. tendría que presentar pruebas, como si eso arreglara la situación. Pero Inzunza no se quedó callado: publicó en redes sociales algo que los hizo enojar más dentro de su partido, involucrand a López Obrador directamente. Dijo que era un ataque a Morena y a "nuestro máximo referente político", lo que básicamente fue pedir que el expresidente saliera a defenderlo. Los legisladores de oposición estaban ahí festejando el momento, pensando que Morena acababa de recibir un golpe brutal a días de que empezaran los trabajos de la Comisión Permanente.
La senadora Lilly Téllez, que curiosamente entró a política de la mano de Morena y luego se fue al PAN cuando le convino, no se aguantó y desde la tribuna celebró que EE.UU. pidiera la extradición. Los morenistas la atacaron llamándola "vendepatrias", pero neta, el problema era que tenían a uno de los suyos acusado de narcotráfico. Mientras tanto, Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, salía con que era un tema meramente político, como si eso lo solucionara todo. La realidad es que el gobierno de Trump estaba señalando a funcionarios mexicanos de primer nivel con vínculos al crimen.
Lo más importante aquí es que esto expone una realidad incómoda para México: no es solo Sinaloa, no es solo Morena. Los legisladores en privado admitían que hay políticos de otros partidos también ligados a carteles en Jalisco, Michoacán, Guerrero, Morelos, Chiapas y Quintana Roo. Mientras Morena se enfoca en defender a Inzunza e Inzunza busca protección política, la pregunta real es: ¿cuántos más funcionarios mexicanos están en la mira de Washington y simplemente aún no lo sabemos?
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